domingo, 20 de diciembre de 2015

¿A los individuos y su interacción por encima de los procesos y las herramientas?

Hay un par de afirmaciones que expuestas en clase todo el mundo está de acuerdo:

"El 90% de los proyectos fallan por la falta de comunicación"
"El 90% de los proyectos que tienen éxito lo tienen por las personas que intervienen"

Del meetup de Madriagil
Agile Manifesto: Back to Basics
Este es el primer valor del Manifiesto Ágil. La industria del software es una industria de talento extremo que se basa en trabajadores de conocimiento, en personas que con sus diferencias hacen equipos ganadores, innovadores y creativos, que con su conocimiento tácito hacen posible lo que ningún proceso o herramienta puede hacer. Si, los procesos y herramientas son importantes, pero lo único que de verdad lo hace posible son las personas y las interacciones entre ellas.

Los procesos, como el marco de Scrum, deben ser una ayuda y un soporte para guiar el trabajo, un elemento alineante, y deben adaptarse a la organización, a los equipos y a las personas, y no al revés. Por ello agilidad habla de prácticas en lugar de procesos, de procedimientos de ayuda a las personas, que son quienes aportan con su conocimiento tácito, el “saber hacer”, clave para lograr el resultado, marcando así muy claramente los límites del trabajo de persona/práctica.

Pensar que los procesos son más importantes que las personas y que se puede conseguir resultados extraordinarios con personas mediocres, hace que las personas con talento queden desmotivadas o abandonen la empresa. Incluso en los años 90, con la teoría de producción basada en procesos y la reingeniería de procesos en auge, estas deben gran parte de su valor al conocimiento y al talento de las personas que las realizaban.

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